Crónica 11: del 22 al 28 de abril 2008 (1ª)

Turquia








Hasta el cinco de mayo no pienso volver a Ankara para recoger -eso espero- el visado de Irán. Son casi dos semanas que puedo emplear en visitar algunas zonas arqueológicas muy interesantes.
Como primer destino, he elegido Pérgamo. De ahí proviene el “pergamino”. Uno de sus reyes, Eumenes II, logro que la biblioteca de Pérgamo compitiese con la de Alejandría, reuniendo más de 200.000 libros. Para obstaculizar esa rivalidad, Egipto interrumpió el envío de papiros, imprescindible, hasta entonces, para poder escribir. De la necesidad surge la evolución. Solventaron el problema utilizando pieles de animales, mucho más resistentes al paso del tiempo que las hojas vegetales.
En todas las zonas arqueológicas greco-romanas que visito nunca falta un teatro. El de Pérgamo es impresionante, no por su capacidad, diez mil asientos, sino por su escalofriante desnivel. Lo construyeron en una ladera, junto a la Acrópolis. Habitualmente, forman un arco de media circunferencia, el de Pérgamo es mas estrecho, alargado y, sobre todo, empinado.


Teatro y Templo de Dioniso- Acropolis - Pergamo
Teatro - Acropolis - Pergamo


En la visita coincidí con varios grupos. Uno de ellos, formado por jóvenes australianos, destacaba del resto porque todos sus componentes lucían una camiseta que recordaba una fecha, el 25 de Abril. Ese día, en 1915, se produjo el desembarco en Gallipoli, una península estratégica para controlar el paso de Europa a Asia, de fuerzas inglesas, australianas, neozelandesas. Los franceses desembarcaron en Canakale. El enfrentamiento con las tropas turcas duro cerca de nueve meses. 150.000 muertos, 350.000 heridos. Los turcos defendieron sus posiciones y los aliados tuvieron que retirarse. En la zona se conservan numerosos cementerios, con victimas de ambos bandos. Cada año son más los australianos y neozelandeses que se acercan a visitar los cementerios en el “Anzac Day”, el 25 de Abril.
En la Acrópolis se conservan en muy buen estado los cimientos del templo de Trajano. Del edificio, solo algunas columnas. Restos de la biblioteca, una torre, murallas, algunas paredes, restos de palacios, templos y sobre todo un paisaje espectacular desde ese privilegiado punto de vista.


Cimientos del Templo de Trajano- Acropolis - Pergamo
Templo de Trajano- Acropolis - Pergamo
Restos de torre y muralla- Acropolis - Pergamo.
 Vista desde la Acropolis - Pergamo.


C
erca de la actual ciudad de Pérgamo hay restos de su pasado histórico, un acueducto, un estadio y dos teatros, pero destaca sobre todo el Asclepion, un centro medico. Como no, también allí se conserva un teatro. En Pérgamo nació Galeno. En el Asclepion se utilizaban como medios terapéuticos baños de barro, masajes, pócimas preparadas con hierbas medicinales y sorbos de agua sagrada. Un túnel, que se conserva, unía la fuente de agua con el Templo de Telesforo. Allí dormían los pacientes esperando que, en sueños, les llegara la curación a sus males. Puedo llegar a imaginar la gran extensión que debió ocupar la antigua ciudad de Pérgamo, en su época dorada, viendo la Acrópolis, lejana, desde el Asclepion.

Amapolas y columnas - Asclepion - Pergamo
Pasillo entre la fuente y el Templo de Telesforo - - Asclepion - Pergamo
Templo de Telesforo - Asclepion - Pergamo
Teatro - Asclepion - Pergamo
Columnas - Asclepion - Pergamo
Acropolis desde el Asclepion - Pergamo

Un nuevo día, un nuevo lugar que visitar, Efeso. Otra de las ciudades “clásicas” a la que quiero volver. Me dejo un buen recuerdo. Aquí se levantaba el Templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo, del que no queda nada.
Entro en la zona arqueológica a las ocho de la mañana, soy el primer visitante. Eso me permite recorrer sus vías principales, el teatro –uno mas-, la biblioteca de Celso y la puerta de Augusto, sin nadie alrededor. Una hora después, tengo que buscar un nuevo itinerario, alejándome de numerosos grupos que van llegando. Descubro caminos que me llevan hasta algunas ruinas alejadas del circuito que siguen los numerosos visitantes de Efeso. Senderos, entre flores y altas yerbas. Así puedo pasearme tranquilamente por la Iglesia Doble, las termas y el gimnasio del puerto, el Agora y la Palestra.


 Via Sacra - Efeso
Biblioteca de Celso - Efeso
Via de los Curetes - Efeso
 Iglesia doble - Efeso
Gimnasio del Puerto - Efeso
Teatro - Efeso

Efeso tiene muchos lugares interesantes, estatuas, relieves, grabados en losas… en una sala cerrada, descubro una estatua de Artemisa.Estatua de Artemisa

 

 

Antes de abandonar Efeso, entro en la zona, protegida de las inclemencias del tiempo, de “las casas adosadas”, una oportunidad para comprobar como Vivian los potentados romanos. Las habitaciones mantienen frescos y mosaicos. Pueden verse las tuberías empotradas de desagües. Como hay que pagar una entrada suplementaria, el recinto es poco visitado.


 

Interior casa - Efeso
Pared pintada - Efeso
 Interior casa - Efeso
Mosaico interior casa - Efeso

De Efeso a Afrodisias. No he estado nunca. Se encuentra a menos de 200 kms. La carretera es excelente. Cuando dejo la vía principal que conduce a Pamukale, cambia repentinamente el paisaje. Cruzo una zona montañosa para entrar en el gran valle donde esta emplazada Afrodisias. En el siglo III, antes de Cristo, era una gran ciudad. Se rendía culto a Afrodita.
Encuentro un hotel rural en el que puedo aparcar el coche y utilizar ducha y baño por una módica cantidad. El propietario vivió durante 30 años en Paris, esta casado con una francesa, orgulloso de sus seis hijos, todos con carrera universitaria, viviendo actualmente en Europa. Ha encontrado su lugar. Me cuenta que la región es fértil, con un microclima que permite el cultivo de tabaco y olivos. La granja cuenta con un gran olivar. Me invita a tomar te. Una llamada telefónica de su mujer, desde Pamukale, le hace saber que acaba de producirse un temblor de tierra donde ella se encuentra. “Hice bien en comprar esta casa aquí. Denizli (Pamukale) es inestable”.
En el pueblo hay pocos lugares donde alojarse. Los grupos que se acercan a Afrodisias llegan desde otras ciudades. A las ocho en punto compro el boleto de entrada e inicio mi recorrido, gozando de un día soleado, con temperatura agradable. Antes de que me olvide, junto a la entrada de estos museos al aire libre, hay bares y tiendas que ofrecen guías, postales, recuerdos, artesanía local, bisutería, alfombras, en fin lo de siempre. En Turquía, hasta el momento, no he percibido el menor acoso por parte de los vendedores. Tenia que resaltarlo.
Un vigilante me indica el museo, invitándome a entrar. Prefiero iniciar el recorrido, dejo el museo para el final. El itinerario esta bien señalizado con carteles explicativos en turco e ingles. Salgo de una zona boscosa para encontrarme con un sorprendente monumento que se alza solitario en un prado verde, el Tetrapilon, una puerta que daba acceso al gran templo de Afrodita. Me detengo, contemplándolo desde lejos. Gracias. Gracias por poder disfrutar de este momento, belleza, paz, sol, amapolas, equilibrio. Solo por este instante, valía la pena llegar hasta aquí. Cerca del Tetrapilon esta enterrado Kenen Erim, arqueólogo turco, de la Universidad Metropolitana de Nueva York, que entre 1961 y 1990, año en que murió, se dedico plenamente a excavar, restaurar, conservar y proteger estos recuerdos del pasado que ahora podemos contemplar. Gracias.




Tetrapilon -Afrodisias
Fragmentos de columnas entre flores - Afrodisias

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